Divulgación

EMBAJADORES SEI

El frío llega a la Inmunología: InmunoPingüi, nueva mascota del GESEI

Daniel Miranda Prieto; Javier Rodríguez
Carrio

mirandadaniel.uo@uniovi.es ; rodriguezcjavier@uniovi.es
Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Calle Julián Clavería s/n, 33006, Oviedo

El Grupo Embajadores de la Sociedad Española de Inmunología (GESEI) ha adoptado un pingüino Macaroni (Eudyptes chrysolophus) con el nombre InmunoPingüi en el marco de la Campaña de Apadrinamiento de Pingüinos del Ejército de Tierra (Figura 1) (https://ejercito.defensa.gob.es/unidades/Antartica/antartica/apadrinamiento/index.html ).

Figura 1. Arriba, certificado de apadrinamiento con una foto de Inmunopingüi. Abajo, Inmunopingüi con un GESE I ””. Generado por

La elección de InmunoPingüi como mascota es una gran oportunidad para descubrir varias curiosidades sobre el sistema inmunitario, las aves y el frío:

  • Las aves de nuestro sistema inmunitario

 

Como sabrás, en nuestro cuerpo tenemos dos tipos de linfocitos: los linfocitos T y los linfocitos B. Esta denominación nos da idea de su origen: los linfocitos T proceden del timo, mientras que los linfocitos B ¿sabes de dónde proceden? La respuesta está en las aves.

En los años sesenta del siglo pasado, se pensaba que todos los linfocitos procedían únicamente del timo (https://www.nature.com/articles/s41418-019-0462-y). Esta suposición no encajaba con las observaciones de los científicos de la época en personas inmunodeprimidas y en experimentos en aves. En 1956, Bruce Glick publicó que la eliminación de la bolsa de Fabricio, un divertículo de la cloaca que había sido ya descubierto en el siglo XVI pero del que se desconocía su función, hacía que los pollos no produjeran anticuerpos. Por desgracia, este halla zgo pasó inadvertido. Por ello, en 1965, Max Cooper y colaboradores realizaron un experimento con tres grupos de pollos que fueron sometidos a diferentes procedimientos.

Al primer grupo se les extirpó el timo y mostraron una menor reactividad a los injertos de partes de otras especies, pero eran capaces de producir anticuerpos. En el segundo grupo, la bolsa de Fabricio (Figura 2) fue eliminada quirúrgicamente. Curiosamente, eso pollos no producían anticuerpos, pero presentaban linfocitos y respuestas celulares normales. En el tercer grupo, a los pollos se les eliminó tanto el timo como la bolsa de Fabricio, viéndose una ausencia total de linfocitos y de producción de anticuerpos (https://doi.org/10.1038/nri3801).

Tras estos experimentos, se estableció la división actual de linfocitos T y B. Esas letras tienen su origen en los órganos donde fueron descubiertas, T de timo y B de bolsa de Fabricio (Figura 2).
Los humanos carecemos de bolsa de Fabricio, y sus funciones se desarrollan en la médula ósea, pero la nomenclatura se mantiene igualmente.

Figura 2 Izq.: Imagen de la localización anatómica de la bolsa de Fabricio. Ref.Ref.: 10.1007/978 3 319 24663 5_3. Dcha.: corte histológico de la bolsa de Fabricio. Se puede observar 1 parte más externa o serosa (S), la capa muscular (m) y la capa mucosa dispuesta en pliegues llamados laminillas búrsicas (lb), que contienen folículos linfoides. Ref.: https://www.ucm.es/gradovet/la-bolsa-de-fabricio

  • Los anticuerpos de las aves y vacunas contra la gripe en pingüinos

 

En las aves, a diferencia de los mamíferos, sólo existen tres isotipos de inmunoglobulinas: IgY, IgM e IgA. Las IgYs cumplen funciones equivalentes a nuestras IgGs, aunque presentan un mayor peso molecular al tener cuatro regiones constantes, una más que las IgGs de los mamíferos (Figura 3). Además, la ausencia de IgD y de IgE en las aves, sugiere que las IgYs también se encargan de la defensa ante parásitos y la desgranulación de mastocitos, que en mamíferos son realizadas por las IgE . En el caso de las IgM y las IgA, sus funciones son similares tanto en aves como en mamíferos, a pesar de posibles diferencias estructurales entre ellas El porqué de esta menor diversidad de isotipos en aves, así como sus posibles ventajas, continúa siendo un área de investigación en la actualidad , y no sólo desde una perspectiva básica, sino que puede tener importantes implicaciones prácticas (https://tienda.elsevier.com/books/avian-immunology/kaspers/978-0-12-370634-8) .

Figura 3. . Comparación estructural entre una IgG de mamíferos y una IgY aviar. Se puede observar la presencia de cuatro regiones constantes en la IgY. Ref.: 10.1016/j.jim.2017.05.001.

Desde 2021, la gripeaviar H5N1 ha causado un a elevada mortalidad en poblaciones de avessalvajes y de corral, además de representar un posible riesgo para otras especies animales, incluidoel ser humano (https://www.cdc.gov/bird flu/situation summary/index.html). Al poder generaranticuerpos, un artículo publicado recientemente en Nature Communications (https://doi.org/10.1038/s41467-026-69094-9) analizó la respuesta inmunitaria de crías depingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) tras vacunarl e s con ARN mensajero contra la gripeaviar. Los resultados mostraban que, tras 252 días, los pingüinos presentaban anticuerpos contrael virus d e la gripe.

A pesar de estos resultados, lavacunación de especies salvajes supone múltiples desafíos: desdela dificultad para vacunar a poblaciones enteras hasta la capacidad de evaluación d e la inmunidada largo plazo tras la vacunación. Sin embargo, la vacunación de poblaciones de especies en peligrode extinción para mitigar los efectos de este u otros virus podría emplearse en un futuro.

En la hibernación , los animales no sólo ralentizan su metabolismo, también modulan la actividad de su sistema inmunitario. Se ha  observado en diferentes animales una reducción en el número de glóbulos blancos y en la producción de citocinas , por lo que clásicamente se asoció la hibernación con una depresión de nuestras defensas Sin embargo, la situación parece ser más compleja. En estudios recientes, se han visto aumentos locales de linfocitos en el intestino y de neutrófilos en los pulmones . De hecho, los niveles de citocinas (TNF α, IFN γ, IL 4 y IL 10) en el intestino también se ven elevados junto con la secreción de IgA. Todo ello parece una forma de evitar quelas bacterias del intestino pasen a la circulación linfática o sanguínea.

Este estadode inmunodepresión inducida reduce el consumo energético durante la hibernación. Además, al mantener una temperatura corporal baja, los posibles microorganismos patógenos vana enfrentarse a unas condiciones que no les s on favorables para su replicación. Sin embargo, paradesgracia de varias especies de murciélagos, hay un hongo ( Geomyces destructans ) que crece deforma óptima en la temperatura de donde hibernan los murciélagos (8 14ºC), convirtiéndose enuna amenaza para ellos durante la hibernación. Por ello, la hibernación se asocia con cambiosactivos y especializados hacia el ecosistema específico de esa etapa del ciclo vital.

  • ¿Sabías que nuestras defensas también se constipan?

Existe una condición patológica llamada crioglobulinemia , donde l as inmunoglobulinas del suero precipitan in vitro de forma reversible cuando se enfrían por debajo de 4ºC (Figura 4) (https://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMra2400092). Suelen aparecer asociadas a enfermedades autoinmunes sistémicas (lupus , síndrome de Sjögren o artritis reumatoide), infecciones virales crónicas (VIH , hepatitis B o C) y a trastornos hematológicos (mielomas, leucemias o linfomas) (https://doi.org/10.1038/s41572-018-0009-4). No obstante, pequeñas cantidades de crioglobulinas pueden encontrarse en individuos sanos (10.1016/j.rce.2018.10.006)

Figura 4. De izq. a dcha. Ausencia de crioglobulinas, positivo con una pequeña cantidad de crioglobulinas y positivo con muchas criogloblulinas. Ref. https://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMra2400092

Agradecimientos

Los autores agradecen la financiación del Instituto de Salud Carlos III a través de lasconvocatorias de la Acción Estratégica en Salud (programa PFIS: FI22/00148, programa PI:PI24/00819).

Volumen 45 | Núm. 2