Docencia

INMUNOGLOSARIO

INMUNOGLOSARIO: PATRÓN MOLECULAR ASOCIADO A PATÓGENO

Jesús Fernández Felipe
Laboratorio de Respuesta Inmune Innata, IdiPAZ
jesferfe@gmail.com

Continuando con el inmunoglosario, en este número nos trasladamos a la letra P para hablar de los famosos patrones moleculares asociados a patógeno, es decir, moléculas cuya estructura se puede asociar a patógenos.

Esta historia comienza a finales del siglo XX. El inmunólogo estadounidense Charles Janeway comenzaba su carrera centrando su investigación en la inmunobiología. Él pensaba que el sistema inmune innato debía de poder activarse en ausencia de los linfocitos T. Así, en 1989, Janeway predijo la existencia de moléculas que eran reconocidas por el sistema inmune como pertenecientes a patógenos. Es decir, en ausencia del sistema inmune adaptativo, el innato debía de reconocer patógenos, o más bien, patrones moleculares asociados a patógenos: PAMP, de sus siglas en inglés. Sin embargo, no fue hasta 1996 cuando Hoffmann descubrió el primer receptor de estos PAMP, el primer receptor de patrones moleculares asociados a patógenos o PRR (de sus siglas en inglés). Este biólogo francés describió por primera vez los genes Toll en la mosca de la fruta, observando que era cruciales para el desarrollo de la respuesta inmune. Dos años más tarde, en 1998, Beutler continuó el hallazgo, encontrando el ‘mismo’ gen en mamíferos: el receptor de tipo Toll o TLR. Este TLR era capaz de detectar el lipopolisacárido bacteriano y activar la respuesta inmune de forma inespecífica. En el año 2004 se propuso el cambio de PAMP a patrón molecular asociado a microorganismo (MAMP), debido que existe detección de microorganismos no patógenos como el género Lactobacillus. Por otra parte, en el año 1994, dos trabajos independientes demostraron que debían existir señales endocrinas que informaran al sistema inmunitario de daño celular, lo que posteriormente se denominaron patrones moleculares asociados a daño o DAMP.

En el caso de los PAMPs, existen descritos cientos de ellos de bacterias, hongos, virus y protozoos. Además, los PRR pueden ser secretados, de membrana o endocitados. Por otra parte, también hay descritos decenas de DAMP y sus receptores correspondientes. La existencia de estas moléculas y receptores demuestra la complejidad de la respuesta inmune, así como el intrincado equilibrio entre la respuesta frente a microorganismos y la homeostasis celular.

Volumen 44 | Núm. 2